👾 Personas y Circunstancias

Hoja en blanco

Una hoja en blanco es un portal hacia un Universo que se encuentra en espera, no de ser descubierto, sino construido a partir del momento en que la primera gota de tinta toca su superficie.

Un Universo que una vez creado tiene la capacidad de expandirse a lo largo del tiempo durante milenios, sin siquiera tener la necesidad de conocer a sus exploradores, pero brindándoles a cada uno de ellos una parte de sí mismo que ninguna otra persona tendría jamás.

Una hoja escrita es un manifiesto del ser humano ante su más grande contrincante, el tiempo. Ese que todo carcome, que todo termina por hacer entrar en el vacío infinito del olvido. Pero la palabra escrita, el lenguaje transferido al mundo material es resiliente, perdura y afecta más allá de sus propias capacidades espaciales. La escritura vibra y sus ondas de choque alcanzan hasta los confines más recónditos de nuestro mundo. Por eso confío en ella, la reconozco, busco explorar sus dones y aprender a rendirle tributo, leyendo mucho primero y después escribiendo. No quiero desaprovechar lo que me ha dado, y no retribuirle en agradecimiento haciendo lo que la misma escritura me enseñó a hacer. Comunicar. Iluminar un pequeño rincón de tu mente con una idea primero, luego con muchas una tras otra, en fila, en pares. El querer mostrar lo que veo en mi mente en el proyector, o mejor dicho en la pantalla de tu mente.

Recorramos juntos este camino de exploración y comencemos a crear un Universo especial, surgido de mi mente para ti, pero que no me pertenece. Solo soy una pequeña caja de reverberaciones. La persistencia de otras voces surgidas de otras personas que estuvieron antes que yo, que estuvieron conmigo en instantes, y que están aún a mi alrededor. Mi voz no es más mía que la de aquellos con quien he tenido contacto o han tenido influencia en mí. Soy, y eres, el resultado de la suma viva del todo, humano, animal, vegetal, sintético, físico y mental.

Todos estamos unidos irremediablemente como las fibras de una gran tela llamada existencia.

Mueves un punto y provocas un cambio en el todo. Inevitable. Un todo que nos puede dar si así lo deseamos, una paz especial al sabernos parte de, al tiempo en que podemos tener la seguridad de que aún sin actuar estamos participando. Dejándonos entonces con la pregunta de ¿para qué hacerlo?, ¿porqué actuar si al final de cuentas somos parte del todo?

Quizá lo hacemos porque no podemos no hacerlo aunque así lo queramos. Porque somos ecos y los ecos son en sí movimiento y energía, antigua y con inercia. Si no nos movemos, nos rompemos.

#reflexiones