Otra vez la opacidad / Editorial 2025 junio 05
Por: Ricardo Meza Godoy / PyC
Aquí vamos de nuevo. La historia se repite de manera tan predecible como el hecho de que hoy volverá a ponerse el Sol en el horizonte.
Nuestra sociedad parece estar irremediablemente atrapada en el Día de la Marmota, en un bucle infinito en el que todo comportamiento sale a dar un paseo y termina en el mismo punto, con gran precisión. Pero a diferencia de esa referencia a la popular película de Bill Murray, titulada en español "Hechizo del Tiempo", en México la historia se repite con actores variados. A veces tricolores (PRI), a veces blanquiazules (PAN) y ahora de guinda (Morena), quién sabe, quizá próximamente serán rosados o anaranjados, pero no importa, el guión será el mismo de siempre:
La falta de consideración hacia la población al momento de tomar decisiones.
No hay un solo partido político que no presuma el poner al pueblo y a la gente por encima de sus intereses particulares o de grupo. Y no ha existido un solo partido político que lo cumpla cabalmente.
¿Por qué?. La respuesta es simple. Porque los intereses de grupos ligados al poder, terminan imponiendo la agenda de cuanto político llegue a la silla. No importan las promesas que hayan realizado en su campaña para obtener, ahí sí, el voto popular, siempre encontrarán una justificación para no cumplirlas.
¿Ejemplo reciente?, la promesa en campaña, videograbada, de la ahora presidenta Claudia Sheinbaum a los maestros federales, de eliminar la ley del ISSSTE 2007. Una sola de una larga lista de promesas que terminan siempre con la explicación que empieza así: "es que...".
Pero ese "es que..." ha provocado una seria crisis con las protestas en todo el país de las y los maestros inconformes, porque no se les está cumpliendo lo prometido. Estos engaños (ajenos y propios), espejitos como les dicen algunos, son una herramienta central en la política mexicana, que aún cuando puedan carecen de lógica o viabilidad, se dicen para generar esperanza, una esperanza que no llega porque no encaja con la realidad de las necesidades de aquellos grupos ligados al poder, empresarios, banqueros, industriales, transnacionales, gobiernos extranjeros,o hasta delincuentes.
Y ahí, en ese bucle arribamos al Puerto de Ensenada y al Puerto del Sauzal. Porque en la más reciente manifestación ciudadana, ¿adivinen cuáles fueron algunos de sus reclamos principales?: la falta de transparencia, la falta de convocatoria y la falta de consideración hacia la ciudadanía para la elaboración del plan de modernización de los puertos, particularmente el del Sauzal.
No es novedad. Este proyecto que incluso, y aquí vamos de nuevo, la propia presidenta Sheinbaum lo presentó en una diapositiva en una de sus conferencias mañaneras, no ha tomado en consideración la opinión de la comunidad local. El centralismo de siempre. No es novedad. Tampoco es desconocido que, en Ensenada existe una gran comunidad científica con un marcado interés en temas de protección al ambiente, quienes han reaccionado en más de una ocasión a proyectos gubernamentales opacos, y son cosa seria.
En una carta dirigida a la alcaldesa de Ensenada, Claudia Agatón Muñiz, el grupo de manifestantes que se dio cita a la presentación del proyecto de ampliación del Sauzal en el Riviera el pasado martes, mencionan lo siguiente:
Hemos observado lamentablemente un proceso opaco por parte de nuestras autoridades, de tal forma que la Administración del Sistema Portuario Nacional Ensenada (ASIPONA) presentó dicho proyecto de ampliación del Puerto del Sauzal, como prioritario y relevante para la ¨economía y desarrollo¨ de la localidad, logrando la asignación de recursos en el PEF 2025. Sin embargo, dicha dependencia gubernamental jamás tomó en cuenta a la comunidad para la estructuración y desarrollo del proyecto.
¿Qué riesgos identifican ante esta obra?: pérdida de identidad y vocación económica de Ensenada; impacto ambiental y deterioro de la infraestructura urbana; deterioro en la calidad de vida y la salud pública; pérdida de espacios públicos y recreativos.
En México, el país más democrático del mundo, es difícil imaginar que se omitan estos acercamientos con las comunidades, y sorprendería pensar que se imponen proyectos multimillonarios poniendo en primer lugar el negocio (porque de eso va el proyecto) y en segundo lugar el bienestar de las personas.
Sin duda, las manifestaciones ciudadanas, sobre este y otros asuntos no solo continuarán registrándose, es muy probable que vayan en aumento. Ya se vivió en Mexicali, comenzó a registrarse en Tijuana y ahora se vive en Ensenada. El descontento popular está en aumento.