Rendición de cuentas, solo desde la sociedad / Editorial 2025 mayo 23
Hay un mal hábito que he visto, un comportamiento constante en cada administración que transita por todos los niveles de gobierno.
Y no tiene que ver con partidos políticos ni ideologías de derecha o de izquierda, eso está digamos fuera de la ecuación. Tiene que ver con la desconexión que existe entre funcionarios públicos y población organizada.
La vaporosa "conexión" entre funcionarios o políticos que se acercan a las personas que tienen alguna necesidad de servicios, o viven en zonas marginadas, en colonias con falta de agua, drenaje, pavimentación, iluminación etc.. y llevan pequeños regalos, promesas y palabras bonitas, esas conexiones son para el video y la fotito con el dedo pulgar levantado. Son saludos de una ocasión, que ahí quedan para la anécdota, que sirven para los bonos del funcionario y no más allá.
Pero si usted regresa al hogar de esas personas que jalaron a veces a regañadientes para la foto, recibiendo x, y, z, apoyo, se darán cuenta que su vida ha cambiado relativamente poco. Vaya usted por ejemplo, a la vivienda de esa persona a la que le regalaron un tinaco, y verá que sí, tiene el tinaco, pero no tiene agua para llenarlo.
No, yo me refiero a la conexión con los grupos de ciudadanas y ciudadanos especialistas en temas específicos, a personas que tienen conocimiento de su entorno porque han vivido muchos años ahí. Asociaciones civiles, clubes, colegios, grupos vecinales, profesionales de diversas áreas del espectro social, económico. Personas que tienen un interés directo en los efectos de las decisiones políticas, administrativas, de modificar zonas urbanas, afectar ecosistemas, implementar nuevas leyes y reglamentos.
Esos grupos de la sociedad que tienen la disposición de aportar conocimiento que puede llevar a mejorar las decisiones de gobierno, modificarlas o provocar que den marcha atrás por el bien de la misma comunidad.
Y es en esa parte, en la de cambiar el rumbo de las políticas donde veo que aún estamos atorados. Las autoridades siguen sin escuchar atentamente y tomar nota de lo que las personas que están siendo afectadas, o están por ser afectadas, tienen que decir. Quizá la intención de la mayoría de las y los políticos en turno, cuando buscan tomar una decisión que afectará la vida de la ciudadanía, sea buena. Quizá se asesoraron con técnicos especialistas en el rubro. O viajaron a otro país a recabar ideas de políticas que allá han funcionado.
Sin embargo, cuando deciden aplicarlas en su ciudad, lo hacen muchas veces a escondidas, o informan lo mínimo y de último momento, o de plano no informan nada. Hacen alianzas con grupos empresariales para 'garantizar' el éxito económico de su proyecto, pero dejan a la población relegada al último requisito para materializar su genial idea.
¿Qué pasa entonces?. Se rompe ese vínculo. Si fuese de otra manera, es decir, si existiera esa confianza entre gobierno y población (que como les digo nunca la he visto implementada como política pública), de transparentar las acciones, los gastos, los planes, y tomar decisiones en conjunto, se enriquecerían enormemente todos proyectos.
Sí, quizá sería un poco más lento, pero sería más seguro. Y con las nuevas tecnologías de información, es camino se ve aún más posible.
Solo se requiere real voluntad y confianza de unos y otros. Desafortunadamente aún no hemos llegado a ese punto. O dígame usted, qué tanta confianza tiene en las decisiones de la clase gobernante. Qué tanta confianza le tienen ellos a usted, de platicarle sus proyectos, mostrarle sus maquetas y decirle cómo piensa invertir el dinero y en cuánto tiempo.
Así debería ser. Transparente. Pero siempre ha sido, opaco.
Me parece, que al final tendrá que ser la misma sociedad fuera del gobierno, como mayoría poblacional, la que promueva la creación de un grupo enfocado en atender esta situación, en vigilar que las políticas públicas tengan esa ida y vuelta.
Porque no importa la ideología, desde que tengo memoria todo gobierno replica este comportamiento y difícilmente vendrá la iniciativa de su parte.